Resulta incongruente que desde el Consistorio cordobés se pida a los ciudadanos que apoyemos la candidatura de la ciudad para la Capitalidad Cultura, mientras por otro lado realiza políticas de destrucción del patrimonio cultural y natural que avergüenzan a propios y extraños.
Se habla de patrimonio, de su importancia y de la necesidad de conservarlo mientras por otro lado se apuesta por disminuir la superficie protegida del entorno de Medina Azahara.
Se habla de legalidad urbanística, pero las parcelaciones y las edificaciones ilegales surgen como hongos, alentadas por la connivencia de unos políticos adictos al sillón.
Se apuesta por la Conservación del entorno natural y por otro lado se da vía libre a la destrucción y urbanización de parajes de excepcional valor ambiental como son los Baños de Popea.
En definitiva, el Gobierno local de Izquierda Unida apuesta por la urbanización y la especulación sin límites, aunque sea a costa de destruir el patrimonio histórico y natural, valores que las Administraciones están obligadas a preservar.
La Comisión que designará la Capitalidad Cultural debería de tener en cuenta la actitud y el comportamiento del Ayuntamiento de Córdoba antes de decidirse por alguna de las ciudades candidatas. Quizás la denominación que Córdoba se merezca sea la de Capital Europea de la barbarie.
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